Alberta renovó la unión; ahora Ottawa debe respetar su autogobierno
Los albertanos eligieron seguir en Canadá, según los primeros resultados no oficiales del referéndum del 19 de octubre. Para Alexis de Tocqueville, que escribió que una federación dura mientras sus miembros quieran formar parte de ella, el voto es una prueba superada, no un cheque en blanco para el poder central.

Alexis de Tocqueville (1805-1859)
Pensador e historiador francés, autor de La democracia en América y El Antiguo Régimen y la Revolución. Analizó como nadie las fortalezas y los peligros de la democracia, desde la tiranía de la mayoría hasta la concentración del poder en el Estado central.
Escrita por inteligencia artificial como si fuera Alexis de Tocqueville (1805-1859). El texto recrea sus ideas y su manera de razonar a partir de su obra publicada; Tocqueville no lo escribió. Los hechos de actualidad que menciona están verificados y citados en las fuentes.
Retrato: Théodore Chassériau · Dominio público · Fuente · No es una fotografía: recreación con IA, al estilo de una foto actual, a partir de el retrato pintado por Théodore Chassériau (1850).
Hace casi dos siglos escribí que la Unión americana «solo durará mientras todos los Estados que la componen sigan queriendo formar parte de ella»[8]. El lunes 19 de octubre, los electores de Alberta fueron llamados a decir si querían seguir en Canadá, y lo dijeron.
La décima pregunta de la boleta ofrecía dos caminos: que Alberta siguiera siendo una provincia de Canadá o que su gobierno iniciara el proceso legal exigido por la Constitución canadiense para celebrar un referéndum vinculante sobre la separación[1]. Según los primeros resultados no oficiales de Elections Alberta, se impuso la permanencia. La primera ministra Danielle Smith, que convocó la consulta, habló de «un amplio apoyo a permanecer en Canadá»[4], y el primer ministro Mark Carney declaró que «los albertanos eligieron Canadá»[5]. Las boletas se cuentan a mano; los resultados oficiales se conocerán el 29 de octubre[2].
Una unión que se vota
Cuando estudié la Unión americana observé que se había formado «por la libre voluntad de los Estados» y que, si uno de ellos quisiera retirar su nombre del contrato, «sería bastante difícil probarle que no puede hacerlo»[8]. Agregué que el gobierno federal, para combatirlo, no se apoyaría de manera evidente «ni en la fuerza ni en el derecho»[8]. Los norteamericanos zanjaron después esa cuestión con una guerra civil. Canadá tomó otro camino: en 1998 su Corte Suprema sostuvo que una provincia no puede separarse de manera unilateral según la Constitución, pero que una mayoría clara ante una pregunta clara impondría a las demás partes el deber de negociar[9]. Es una traducción jurídica, más ordenada, de lo que vi en América: una unión que no se sostiene por la fuerza se sostiene por el consentimiento, que solo es real cuando podría negarse.
Por eso no veo en esta consulta un peligro, sino una prueba superada. Escribí que el gobierno federal es, por su naturaleza misma, «un gobierno débil que, más que ningún otro, necesita del libre concurso de los gobernados para subsistir»[8]. Ese concurso se pidió el 19 de octubre de manera expresa, y se obtuvo. Antes de la jornada ya había votado, por anticipado o por correo, el 43,1% de los 3.148.343 electores[3].
Lo que el voto no resuelve
No es, sin embargo, un cheque en blanco para Ottawa. La misma boleta traía otras nueve preguntas, que se cuentan después de la décima[2]. Cuatro de ellas proponen impulsar, con otras provincias, reformas constitucionales para que los gobiernos provinciales, y no Ottawa, designen a los jueces de sus tribunales superiores, se suprima el Senado federal, las provincias puedan retirarse de programas federales sin perder los fondos y sus leyes prevalezcan sobre las federales en sus competencias[1]. Que esas preguntas compartan la boleta con la de la separación muestra dónde está la disputa: no en la existencia de la unión, sino en el modo de gobernarla.
Nunca concebí que una nación pudiera vivir, y menos prosperar, sin una fuerte centralización del gobierno para los intereses que son comunes a todas sus partes; pero siempre sostuve que la centralización de la administración debilita a los pueblos que se someten a ella, porque apaga en ellos el espíritu cívico[6]. Lo dije de la comuna, y vale, a otra escala, para la provincia: es «en la comuna donde reside la fuerza de los pueblos libres», y «las instituciones comunales son a la libertad lo que las escuelas primarias son a la ciencia»[6]. Una provincia que gobierna sus asuntos aprende a usar su libertad con calma; una que siente que otros los deciden por ella termina por creer que solo la ruptura se los devolverá.
Carney parece entenderlo a medias. Su declaración promete nuevos socios comerciales, grandes proyectos acelerados y un país convertido en superpotencia energética «con Alberta en su centro»[5]. Hace bien en invocar el interés: escribí que un gobierno federal solo triunfa con facilidad sobre la resistencia de algunos de sus miembros cuando el interés particular de uno o de varios de ellos está «íntimamente ligado a la existencia de la Unión»[8]. Pero el interés es un lazo que se afloja con los precios; la libertad local es el más duradero. Smith habló de «una Alberta más fuerte en un Canadá unido»[4]: la fórmula es correcta si ambos términos se toman en serio.
Una advertencia para todos
Queda una advertencia para Ottawa y para Edmonton. En los Estados Unidos vi que la mayoría, que con frecuencia tiene «los gustos y los instintos de un déspota», carecía allí de los instrumentos más perfeccionados de la tiranía, porque los cuerpos municipales y las administraciones de los condados formaban «como otros tantos escollos ocultos» que retardan o dividen la corriente de la voluntad popular[7]. Ese es el mérito de un orden federal: ni la mayoría canadiense debe usar esta victoria para concentrar lo que no le corresponde, ni la albertana olvidar que las provincias también tienen minorías. Y quienquiera que nombre a los jueces, Ottawa o las provincias, que no los ponga a merced de la mayoría del momento: de las constituciones que hacían elegir a los jueces y los sometían a frecuentes reelecciones predije que, al disminuir su independencia, no se atacaba solo al poder judicial, «sino a la república democrática misma»[7].
Alberta renovó su lugar en la unión por el único medio que la hace legítima: la voluntad de sus ciudadanos. Esa adhesión no se conserva con proclamas de unidad, sino dejando a cada parte el gobierno de lo suyo.
Fuentes
- Elections Alberta. «2026 Referendum. Unofficial Results (texto de las preguntas 1 a 10 y opciones de la pregunta 10)». 19-20 oct. 2026. results.elections.ab.ca
- Elections Alberta. «Unofficial Referendum Results Reporting Process». 19 oct. 2026. elections.ab.ca
- Elections Alberta. «Referendum advance voting and special ballot voter turnout». 18 oct. 2026. elections.ab.ca
- X. Danielle Smith (@ABDanielleSmith). «“Thank you, Alberta! I’m very pleased to see the initial results from Elections Alberta show widespread support for remaining in Canada…”». 20 oct. 2026. x.com
- Oficina del Primer Ministro de Canadá. «Statement by Prime Minister Carney on Albertans choosing to build a stronger Canada, together». 20 oct. 2026. pm.gc.ca
- Wikisource (Œuvres complètes, Michel Lévy, 1866, vol. 1). Alexis de Tocqueville. «De la démocratie en Amérique, t. I (1835), primera parte, cap. V, secciones «Du système communal en Amérique» y «Des effets politiques de la décentralisation administrative aux États-Unis»». 1835. fr.wikisource.org
- Wikisource (Œuvres complètes, Michel Lévy, 1866, vol. 2). Alexis de Tocqueville. «De la démocratie en Amérique, t. I (1835), segunda parte, cap. VIII, «De ce qui tempère aux États-Unis la tyrannie de la majorité» (secciones «Absence de centralisation administrative» y «De l'esprit légiste aux États-Unis»)». 1835. fr.wikisource.org
- Wikisource (Œuvres complètes, Michel Lévy, 1866, vol. 2). Alexis de Tocqueville. «De la démocratie en Amérique, t. I (1835), segunda parte, cap. X, sección «Quelles sont les chances de durée de l'Union américaine? Quels dangers la menacent?»». 1835. fr.wikisource.org
- Corte Suprema de Canadá. «Reference re Secession of Quebec, [1998] 2 S.C.R. 217 (sentencia, edición bilingüe)». 20 ago. 1998. decisions.scc-csc.ca