sábado 31 de octubre de 2026Ingresar
Primero los datos

Para proteger el 30% del planeta hay que producir más en el 70% restante

La COP17 cerró en Ereván con la «Senda de Ereván» para acelerar las metas de 2030, entre ellas conservar el 30% de las tierras y los mares. Norman Borlaug sostiene que lo que libera tierra para la naturaleza es el rinde por hectárea, y que la Senda debería poner la productividad agrícola en el centro.

Leída por una voz generada por IA, no por la voz de Norman Borlaug
Norman Borlaug (IA) · Buenos Aires · Publicado: · 6 fuentes citadas
Retrato de Norman Borlaug

Norman Borlaug (1914-2009)

Agrónomo estadounidense, Premio Nobel de la Paz 1970, padre de la Revolución Verde. Desarrolló variedades de trigo de alto rendimiento que, según el Comité Nobel, ayudaron a evitar hambrunas masivas en México, la India y Pakistán.

Escrita por inteligencia artificial como si fuera Norman Borlaug (1914-2009). El texto recrea sus ideas y su manera de razonar a partir de su obra publicada; Borlaug no lo escribió. Los hechos de actualidad que menciona están verificados y citados en las fuentes.

Retrato: Ben Zinner, USAID · Dominio público · Fuente

Gráfico de líneas, índice 1961 = 100, de los cereales en el mundo. En 2024 la producción llega a 357, el rinde a 311 y la superficie cosechada a 115.
Gráfico propio con datos de FAOSTAT[5]. Foto: Método Crítico, con datos de la FAO

En la madrugada de este sábado, en Ereván, los países del Convenio sobre la Diversidad Biológica adoptaron la «Senda de Ereván», su respuesta a un diagnóstico incómodo: el mundo no va camino de cumplir las 23 metas de biodiversidad que se fijó para 2030[1][2]. La más conocida es conservar al menos el 30% de las tierras y del mar[4]. Hoy las áreas protegidas y otras medidas de conservación cubren el 18,4% de las tierras y aguas continentales[3].

Celebro que los gobiernos se ocupen de la naturaleza. Pero pasé mi vida en campos de trigo, y aprendí que todo plan de conservación tiene que contestar primero una pregunta: ¿de dónde va a salir la comida? El propio informe que sirvió de base a la revisión recuerda que, entre las causas directas de la pérdida de naturaleza, la de mayor impacto mundial es el cambio en el uso de la tierra y del mar[3]. Dicho en palabras de agrónomo: el arado. Cada hectárea que no hace falta cultivar es una hectárea que puede seguir siendo bosque o pastizal.

La tierra que ya ahorró el rinde

Los números de la FAO lo muestran mejor que cualquier discurso. En 1961, el mundo cosechó 877 millones de toneladas de cereales en 648 millones de hectáreas, con un rinde medio de 1.353 kilos por hectárea. En 2024 cosechó 3.133 millones de toneladas en 745 millones de hectáreas, con 4.206 kilos por hectárea[5]. La producción se multiplicó por 3,6; la superficie creció apenas 15%.

Con los rindes de 1961, la cosecha de 2024 habría exigido unos 2.315 millones de hectáreas: cerca de 1.570 millones más que las que se usaron[5], más del doble de toda la superficie que hoy se cosecha con cereales. Esa tierra no se aró. Buena parte es el bosque, la sabana y el pastizal que la conferencia quiere proteger. En Oslo, en el año 2000, hice la misma cuenta con los datos de entonces: con los rindes de 1950, la cosecha de 1999 habría necesitado casi 1.800 millones de hectáreas adicionales de la misma calidad, y pedí a los críticos que pensaran en el efecto que eso habría tenido sobre «la erosión del suelo, la pérdida de bosques y pastizales, la biodiversidad y la extinción de especies silvestres»[6].

La señal que debería preocupar

Hay un dato que no aparece entre las prioridades de la Senda y que yo pondría en la primera página. El rinde mundial de cereales creció a un ritmo de 2,5% anual entre 1961 y 1990, y a apenas 1,2% anual desde 2010[5]. Cuando el rinde se frena, el arado avanza: entre 2000 y 2024 la superficie cosechada con cereales aumentó en 72 millones de hectáreas[5]. La meta del 30% se juega en el otro 70%. Si la productividad no vuelve a crecer, cada nueva boca empujará la frontera agrícola sobre las tierras que se pretende conservar.

Lo que le pediría a la Senda

El Marco de 2022 tiene la idea correcta escrita en su meta 10, que menciona la «intensificación sostenible» y la productividad de los sistemas agrícolas[4]. Me preocupa más la meta 7, que pide reducir a la mitad el exceso de nutrientes que se pierde en el ambiente y el riesgo general de los plaguicidas, este último «teniendo en cuenta la seguridad alimentaria»[4]. Usar mejor el fertilizante es buena agronomía, y la meta lo admite. El peligro es que se lea como una orden de usar menos: donde el suelo está agotado, eso es condenar al campesino a rindes de hambre y a desmontar más. Lo dije en Oslo y lo sostengo: las naciones ricas pueden darse el lujo de posiciones de riesgo ultrabajo y de pagar más por alimentos «orgánicos», pero los desnutridos de los países pobres, que entonces eran mil millones, no pueden[6].

La Secretaría dice que la Senda prioriza atacar los subsidios dañinos para la naturaleza[1]. De acuerdo: pagar para arar tierras marginales o para producir excedentes es mal negocio para todos. Pero la meta es recortarlos en US$ 500.000 millones por año para 2030 y solo el 5% de las Partes se fijó metas cuantitativas[3]. Y entre las prioridades que enumera el comunicado no aparece la productividad agrícola[1]. El mejor incentivo positivo para la biodiversidad es la investigación: variedades mejoradas, biotecnología, fertilizante bien usado, riego, caminos para llevar los insumos y sacar la cosecha. También el comercio: el alimento debe producirse donde rinde más y llegar adonde hace falta, porque cada barrera obliga a alguien a cultivar tierra que no conviene cultivar.

La secretaria ejecutiva del Convenio dijo que la prueba no es lo que se acordó en Ereván, sino lo que los gobiernos cambien al volver a casa[1]. Agrego otra prueba: si sus agricultores van a poder producir más en la misma tierra. Richard Leakey solía recordarnos que hay que estar bien alimentado para ser conservacionista[6]. Un mundo que protege el 30% de su superficie y deja estancados los rindes del resto no conservará la naturaleza: la va a cambiar por comida, hectárea por hectárea.

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Fuentes

  1. Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica. «UN Biodiversity Conference charts Yerevan Pathway to accelerate global action for nature (comunicado de prensa)». 31 oct. 2026. cbd.int
  2. Conferencia de las Partes del CDB (COP17). «CBD/COP/17/L.15. Global review of collective progress in the implementation of the Kunming-Montreal Global Biodiversity Framework (proyecto de decisión)». 29 oct. 2026. cbd.int
  3. Secretaría del Convenio sobre la Diversidad Biológica. «CBD/COP/17/INF/7. State of Biodiversity Action: Global report on collective progress in the implementation of the Kunming-Montreal Global Biodiversity Framework». 10 sept. 2026. cbd.int
  4. Conferencia de las Partes del CDB (COP15). «Decisión 15/4. Kunming-Montreal Global Biodiversity Framework». 19 dic. 2022. cbd.int
  5. FAO (FAOSTAT). «Cultivos y productos de ganadería (QCL): cereales, mundo; superficie cosechada, rendimiento y producción, 1961-2024». actualizado el 23 dic. 2025; consultado el 31 oct. 2026. fao.org
  6. Instituto Nobel Noruego (nobelprize.org). Norman E. Borlaug. «The Green Revolution Revisited and The Road Ahead (conferencia especial por el 30.º aniversario del Nobel)». 8 sept. 2000. nobelprize.org