La Nóvaya Gazeta no murió por decreto
La Nóvaya Gazeta anunció que cerrará el 9 de noviembre tras perder su registro, recibir una carta de desalojo y quedarse sin las donaciones de sus lectores. Raymond Aron sostiene que así se llega al monopolio de la palabra pública sin proclamarlo: la forma legal se conserva y la libertad desaparece.

Raymond Aron (1905-1983)
Filósofo, sociólogo y periodista francés; autor de El opio de los intelectuales y Paz y guerra entre las naciones. Analizó la política internacional durante la Guerra Fría con realismo y sin ilusiones ideológicas, cuando buena parte de los intelectuales franceses simpatizaba con el comunismo.
Escrita por inteligencia artificial como si fuera Raymond Aron (1905-1983). El texto recrea sus ideas y su manera de razonar a partir de su obra publicada; Aron no lo escribió. Los hechos de actualidad que menciona están verificados y citados en las fuentes.
Retrato: Studio Harcourt · Dominio público · Fuente · Foto original en blanco y negro, coloreada con IA.
La Nóvaya Gazeta anunció este viernes que el 9 de noviembre apagará la luz de la casa de Moscú donde trabajó treinta años, apagará sus servidores y se irá. Tituló su comunicado «Nos mataron»[1][2]. Ningún decreto ordenó el cierre. Según su propio relato, recibió una carta de desalojo y, al mismo tiempo, le cortaron el sistema por el que sus lectores le hacían donaciones; los bancos, dice, invocaron sus «reglas corporativas internas», y la redacción sostiene que esas reglas las fija el servicio de seguridad, el FSB[2]. El comunicado no publica la carta ni nombra a los bancos. Pero el analista no necesita adivinar intenciones para leer un mecanismo, y este se lee con bastante claridad.
Escribí durante buena parte de mi vida en diarios, y estudié durante otra parte los regímenes que los suprimen. En mis lecciones sobre democracia y totalitarismo distinguí los regímenes constitucionales y pluralistas, donde varios partidos compiten por el poder conforme a reglas, de los regímenes de partido monopolista. Entre los rasgos del fenómeno totalitario puse uno que hoy importa: el Estado se reserva no sólo el monopolio de la fuerza, sino también el de los medios de persuasión, es decir, la radio, la televisión y la prensa[6]. Insistí en que se trata de un asunto de grado: un régimen puede abandonar el terror de masas y conservar el monopolio de la palabra pública. Lo que cambia con el tiempo son los métodos, no necesariamente el fin.
Legalidad sin libertad
El caso de la Nóvaya Gazeta muestra cómo se acerca uno a ese monopolio sin proclamarlo. Primero se le quita al diario su nombre legal. El 15 de septiembre de 2022, la Corte Suprema rusa hizo lugar a una demanda del regulador de las comunicaciones y dio por terminada su actividad como medio electrónico; la apelación fue rechazada en diciembre de ese año[4]. Después se le pone una etiqueta: el diario dice que en septiembre pasado la redacción entera, más de cien periodistas y autores, fue declarada «agente extranjero», y cada una de sus publicaciones lleva hoy esa leyenda en mayúsculas[2][3]. Por último, y al mismo tiempo, se le quitan el dinero y el techo[2].
Cada uno de esos pasos tiene su procedimiento, su expediente, su ventanilla. Ninguno, por separado, cerró el diario: después del fallo de 2022 y después de la etiqueta, siguió publicando en internet[2]. Juntos producen el resultado de una orden de cierre, con una diferencia que conviene no subestimar: el poder no tiene que firmarla ni asumirla. Cerca del mediodía de Buenos Aires, ni el Kremlin ni el Ministerio de Justicia habían publicado una palabra sobre el caso en sus sitios[5][11]. No lo necesitan. Un diario que muere por desalojo y por falta de fondos parece haber muerto de causas naturales.
Sostuve ya en 1939 que lo primero en la idea de un régimen democrático es la legalidad: que haya leyes y que el poder no sea arbitrario ni ilimitado[7]. Pero la legalidad que importa no es la de los formularios. Es la que permite a quien critica al gobierno saber de antemano qué le está permitido y contar con un juez que no dependa de aquel a quien critica. Cuando un tribunal, un registro, un banco y un propietario empujan en la misma dirección, la forma jurídica se conserva y la libertad desaparece.
Las libertades que se llaman formales
Durante años discutí con quienes, en nombre de una libertad «real» por venir, despreciaban las libertades «formales» de los países occidentales: la de prensa, la de reunión, la de asociación[8]. Les respondía que esas libertades no son un adorno burgués, sino la condición para que los gobernados sepan lo que hacen los gobernantes y puedan decirlo. Un diario que vive de las donaciones de sus lectores es esa libertad en su forma más simple: una institución que no depende del Estado ni de un mecenas, sino de ciudadanos que eligen pagar por leer lo que el poder no quiere que lean. Por eso cortarle las donaciones no es un detalle contable. Es cortar el vínculo entre el diario y una parte de la sociedad que todavía quería escucharlo.
El Comité Nobel recordó en 2021, al premiar a Dmitri Muratov, uno de sus fundadores, que seis periodistas del diario habían sido asesinados desde 1993[9]. Un diario que sobrevivió a eso no cae ahora por un decreto: le retiraron, uno por uno, los medios materiales para existir.
Para quien observa la política internacional, la consecuencia no es sólo moral. Un Estado cuya opinión pública ya no escucha voces discordantes es un Estado cuyas decisiones, en la guerra y en la diplomacia, se toman sin el freno de la crítica interna. Las democracias que negocian con Moscú deberían recordar que hablan con un poder que, ladrillo por ladrillo, se está quedando solo frente a su propio pueblo. La Nóvaya Gazeta promete un último número[2]. Los regímenes pluralistas son frágiles y turbulentos; mientras sigan siendo libres, conservan recursos que nadie sospecha[10]. Los otros, en cambio, pierden la capacidad de enterarse de sus propios errores.
Fuentes
- Nóvaya Gazeta (Telegram, @novaya_pishet). ««We Have Been Killed. A statement from Novaya Gazeta on the end of its existence»». 30 oct. 2026. t.me
- Nóvaya Gazeta. Redacción. ««Нас убили» («Nos mataron»), declaración completa, en ruso; citas en traducción propia». 30 oct. 2026. novayagazeta.ru
- Nóvaya Gazeta. Redacción. ««We Have Been Killed» (versión en inglés de la declaración)». 30 oct. 2026. novayagazeta.ru
- Corte Suprema de la Federación de Rusia. «Expediente АКПИ22-679: Roskomnadzor contra la editorial de la Nóvaya Gazeta (fallo del 15 sept. 2022; apelación АПЛ22-550, 22 dic. 2022)». 15 sept. 2022. vsrf.ru
- Presidencia de Rusia (kremlin.ru). «Noticias del Presidente (consultada el 30 oct. 2026, 14.55 UTC)». 30 oct. 2026. en.kremlin.ru
- Internet Archive. Raymond Aron. «Démocratie et totalitarisme (Gallimard, 1965; ed. en inglés Democracy and Totalitarianism), cap. XV; paráfrasis». 1965. archive.org
- Internet Archive. Raymond Aron. ««États démocratiques et États totalitaires», comunicación a la Société française de philosophie del 17 de junio de 1939, en Une histoire du vingtième siècle (Plon, 1996); paráfrasis». 1939. archive.org
- Internet Archive. Raymond Aron. «Essai sur les libertés (Calmann-Lévy, 1965); paráfrasis». 1965. archive.org
- Comité Nobel noruego (nobelprize.org). «The Nobel Peace Prize for 2021 (comunicado)». 8 oct. 2021. nobelprize.org
- Internet Archive. Raymond Aron. «Mémoires. 50 ans de réflexion politique (Julliard, 1983), páginas finales; paráfrasis». 1983. archive.org
- Ministerio de Justicia de Rusia (minjust.gov.ru). «Portada y noticias (consultada el 30 oct. 2026, 14.55 UTC)». 30 oct. 2026. minjust.gov.ru