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Primero los datos

La vacuna personalizada de Moderna y Merck redujo 42% el riesgo de recaída del melanoma operado en un ensayo de fase 3

Sumada a la inmunoterapia tras la cirugía, también bajó 38% el riesgo de metástasis a distancia, con dos años de seguimiento. El efecto aparece después de los seis meses, por ahora no mejoró la supervivencia y el tratamiento no está aprobado en ningún país.

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Redacción Método Crítico · Buenos Aires · · Actualizado: 24 de octubre de 2026, 23:30 · 6 fuentes citadas
Entrada de un edificio de oficinas de fachada clara con el cartel rojo de Moderna sobre la puerta giratoria y el número 200 en la pared
Sede de Moderna en Cambridge, Massachusetts, en diciembre de 2020. Foto: Fletcher / Wikimedia Commons · CC BY 4.0 · Fuente

Una vacuna de ARN mensajero hecha a medida de cada paciente redujo 42% el riesgo de que el melanoma vuelva o de morir en personas operadas, frente a la inmunoterapia sola, en un ensayo de fase 3, la última etapa antes de pedir una aprobación. Merck (MSD fuera de Estados Unidos y Canadá) y Moderna, que la desarrollan juntas, difundieron el jueves 22 los resultados del estudio INTerpath-001, que se presentaron este sábado a las 11.30 (hora argentina) en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), en Madrid, y que publicará The New England Journal of Medicine[1][2].

Gráfico de columnas: a dos años, 82,2% de los pacientes con la vacuna personalizada más Keytruda seguía sin recaída, frente a 70,0% con Keytruda solo; sin metástasis a distancia, 88,5% frente a 80,2%.
Gráfico propio con datos de Merck y Moderna[1].

El ensayo incluyó a 1.137 pacientes con melanoma de piel en estadios IIB a IV, de alto riesgo, a quienes se les había extirpado todo el tumor. Dos de cada tres recibieron el producto, llamado intismeran autogene, que las compañías definen como una terapia individualizada de neoantígenos basada en ARN mensajero, junto con pembrolizumab (Keytruda, la inmunoterapia de Merck que es el tratamiento estándar tras la cirugía); el resto, un placebo con Keytruda, sin que pacientes ni médicos supieran qué recibía cada uno. Intismeran se aplicó cada tres semanas, hasta nueve dosis, y Keytruda durante alrededor de un año[1].

Qué es una vacuna personalizada de ARN mensajero

Las células de un tumor acumulan mutaciones que les hacen fabricar proteínas alteradas, llamadas neoantígenos, que las sanas no tienen. Para cada paciente se compara el ADN de su tumor con el de su tejido normal, se eligen hasta 34 neoantígenos y se fabrica un ARN mensajero con sus instrucciones. Una vez inyectado, el organismo produce esos fragmentos y se los muestra al sistema inmunitario, para que sus linfocitos T aprendan a reconocer y atacar a las células del cáncer que los llevan[1]. Keytruda, por su parte, es un anticuerpo que bloquea PD-1, uno de los frenos de esa respuesta inmunitaria[1].

Los resultados

Con una mediana de seguimiento de 24,6 meses, la combinación redujo 42% el riesgo de recaída o muerte (cociente de riesgos o hazard ratio, HR, de 0,58; intervalo de confianza de 95%, 0,45 a 0,75; p<0,001) y 38% el de metástasis a distancia o muerte (HR 0,62; 0,45 a 0,85; p=0,002). A dos años, 82,2% de los pacientes del grupo de la vacuna seguía sin recaída, frente a 70,0% del grupo de Keytruda solo; sin metástasis a distancia, 88,5% contra 80,2%[1].

El efecto no aparece de inmediato. En los primeros seis meses, los dos grupos tuvieron prácticamente el mismo riesgo (HR 0,99 para recaída y 1,01 para metástasis). A partir de los seis meses, ya completado el esquema de la vacuna según las empresas, un análisis de sensibilidad previsto en el protocolo mostró una reducción de 58% (HR 0,42) y de 50% (HR 0,50)[1].

Gráfico de puntos con intervalos de confianza del riesgo con la vacuna frente a Keytruda solo. Recaída o muerte: todo el período 0,58; primeros seis meses 0,99; después de seis meses 0,42; quienes recibieron dosis 0,51. Metástasis a distancia o muerte: 0,62; 1,01; 0,50; 0,55.
Gráfico propio con datos de Merck y Moderna[1]. Las líneas muestran el intervalo de confianza de 95%.

Todavía no se sabe si el tratamiento prolonga la vida. Las empresas informan que los datos de supervivencia global “no están maduros” y hablan de una “tendencia favorable”, sin dar cifras[1]. El estudio sigue en curso; su registro estima terminarlo en septiembre de 2030[3].

Actualización (24 de octubre, 11:36): tras la presentación en el Simposio Presidencial del congreso, la ESMO publicó un resumen con las mismas cifras de eficacia y precisó que este análisis intermedio no mostró un beneficio en la supervivencia global; la oncóloga Inge Marie Svane, del Hospital Universitario de Copenhague en Herlev (Dinamarca), consultada por la ESMO, lo atribuyó a que el seguimiento todavía es corto. Según el mismo resumen, tuvieron efectos adversos serios, una medida distinta de los efectos graves atribuidos al tratamiento que se detallan más abajo, 17,6% de los pacientes del grupo de la vacuna y 15,8% del de placebo, y dejaron ambos fármacos por efectos adversos 6,5% y 5,3%. Svane calificó de «convincentes» los resultados, pero advirtió que fabricar la vacuna de cada paciente lleva tiempo y limita cuándo puede aplicarse, y que en los casos más avanzados las guías ya recomiendan considerar la inmunoterapia antes de la cirugía, por lo que los médicos necesitarán criterios para elegir entre ese camino y la vacuna después de operar[5].

Actualización (24 de octubre, 12:30): el director de desarrollo de Moderna, David Berman, escribió este sábado en el sitio de la compañía que en el ensayo se logró fabricar la vacuna para más de 99% de los pacientes asignados a recibirla, lo que según él demuestra que una terapia de ARN mensajero hecha a medida de cada paciente puede producirse de forma confiable en un estudio grande e internacional. Berman no informó cuánto tarda la fabricación, el límite que había señalado Svane[6]. Hasta las 12.30 (hora argentina), The New England Journal of Medicine no había publicado el trabajo completo.

Efectos adversos

Tuvieron efectos adversos atribuidos al tratamiento 95,8% de los pacientes con la combinación y 90,0% con Keytruda solo; los graves (grado 3 a 5), 14,2% y 13,4%. Los más frecuentes en el grupo de la combinación fueron fiebre (52,2%), dolor donde se aplica la inyección (51,0%) y cansancio (38,5%). Según las compañías, no aparecieron señales de seguridad nuevas[1].

Sin aprobación todavía; seis centros en la Argentina

Intismeran es un producto en investigación y no está aprobado en ningún país. Las compañías dicen que, con estos datos, están en conversaciones con las autoridades regulatorias, pero no informan pedidos de aprobación presentados ante la FDA de Estados Unidos ni la Agencia Europea de Medicamentos[1].

La Argentina participó del ensayo. El registro del estudio en ClinicalTrials.gov enumera 165 centros en 26 países, seis de ellos argentinos: el Hospital Alemán, el Hospital Italiano de Buenos Aires, el Instituto Alexander Fleming, el Sanatorio Finochietto y la Clínica Adventista Belgrano, en la Ciudad de Buenos Aires, y el Centro Privado de RMI Río Cuarto, en Córdoba. El registro no detalla cuántos pacientes aportó cada país[3].

El Observatorio Global del Cáncer de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) estimó para 2024 en la Argentina 1.602 casos nuevos de melanoma y 571 muertes[4]. En el mundo hubo más de 338.000 casos nuevos ese año, según Merck[1].

“Los hallazgos de INTerpath-001 respaldan un enfoque fundamentalmente nuevo e individualizado para tratar el melanoma operado, que adapta el tratamiento a la firma mutacional única del tumor de cada paciente”, dijo la investigadora principal, Georgina Long, del Melanoma Institute Australia, quien aclaró que los resultados se limitan al melanoma operado en estadios IIB a IV[1].

El programa de las dos empresas suma nueve estudios de fase 2 y 3, entre ellos tres de fase 3 en cáncer de pulmón; en Madrid, Moderna presenta el domingo, además, un estudio de fase 1 en cáncer de páncreas[1][2].

Multimedia y documentos

INTerpath-001 en cifras
Pacientes
1.137, melanoma operado en estadios IIB a IV
Seguimiento (mediana)
24,6 meses
Riesgo de recaída o muerte
−42% (HR 0,58)
Riesgo de metástasis a distancia o muerte
−38% (HR 0,62)
Sin recaída a dos años
82,2% con la vacuna y Keytruda; 70,0% con Keytruda solo
Supervivencia global
Sin beneficio en el análisis intermedio (seguimiento corto), según la ESMO
Centros en la Argentina
6 de 165, en 26 países
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Fuentes

  1. Merck y Moderna. «Merck and Moderna Will Present Results From Landmark Phase 3 INTerpath-001 Trial for Intismeran Autogene Plus KEYTRUDA (pembrolizumab) at ESMO 2026 Presidential Symposium». 22 oct. 2026. merck.com
  2. Moderna. «Moderna Announces Late-Breaking Data to be Presented at ESMO Congress 2026». 21 sept. 2026. newswire.com
  3. ClinicalTrials.gov (Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU.). «NCT05933577: A Clinical Study of Intismeran Autogene (V940) Plus Pembrolizumab in People With High-Risk Melanoma (V940-001)». consultado el 24 oct. 2026. clinicaltrials.gov
  4. IARC, Observatorio Global del Cáncer. «GLOBOCAN 2024. Argentina: hoja informativa». sept. 2026. gco.iarc.who.int
  5. Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO). «First positive phase III data for personalised mRNA neoantigen therapy». 2026-10-24. esmo.org
  6. Moderna. David Berman. «IR Insights: Recapping the Phase 3 INTerpath-001 Results». 2026-10-24. modernatx.com