El laboratorio del SENASA desarrolla un método para detectar a la vez 11 micotoxinas en alimento para aves y en huevos; falta validarlo
La técnica busca en una sola prueba toxinas de hongos que llegan a las gallinas ponedoras con los granos de su alimento. Según el organismo, para el huevo no hay límites máximos en la Unión Europea ni en el Codex Alimentarius; todavía no publicó resultados de muestras.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) informó que su laboratorio desarrolló un método para buscar en una sola prueba once micotoxinas en el alimento balanceado de las gallinas ponedoras y en el huevo. El método todavía no está validado. Según el organismo, los estudios preliminares indicaron que reúne «condiciones iniciales favorables» para pasar a esa etapa, que se hará «conforme a estándares internacionales» y para la cual ya se pidieron insumos y servicios de laboratorio[1].
Las micotoxinas son sustancias tóxicas que producen algunos hongos, entre ellos los de los géneros Aspergillus, Fusarium y Penicillium. Pueden formarse en los cereales durante el cultivo, la cosecha y el almacenamiento. En la nota que publicó el 4 de noviembre, el SENASA explicó que, cuando esos granos se usan para fabricar alimento para aves ponedoras, son una vía por la que las aves quedan expuestas a estos contaminantes[1].
Qué mide
La técnica es una cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas en tándem (LC-MS/MS): primero separa los compuestos de una muestra y después los identifica por su masa. Según el organismo, permite analizar a la vez las aflatoxinas B1, B2, G1 y G2; el deoxinivalenol; las fumonisinas B1 y B2; la ocratoxina A; las toxinas T-2 y HT-2, y la zearalenona[1].
- Aflatoxinas
- B1, B2, G1 y G2
- Fumonisinas
- B1 y B2
- Tricotecenos
- Deoxinivalenol, toxina T-2 y toxina HT-2
- Otras
- Ocratoxina A y zearalenona
- Matrices
- Alimento balanceado para ponedoras y huevo
- Estado
- Estudios preliminares hechos; falta la validación
El método fue desarrollado por profesionales de la Coordinación de Activos y Residuos Químicos del Laboratorio Animal del SENASA. El organismo lo presenta como un procedimiento confirmatorio y sostiene que acorta los tiempos frente a los esquemas que usan una técnica distinta para cada toxina o que suman etapas de evaluación[1]. La nota no dice cuánto tarda cada análisis con el método nuevo ni con los anteriores. Tampoco dice cuántas muestras se procesaron durante el desarrollo.

Huevos sin límites fijados
El SENASA señaló que la Unión Europea tiene valores de referencia para algunas micotoxinas en el alimento balanceado. En cambio, ni las normas europeas ni el Codex Alimentarius, el código de normas alimentarias internacionales de la FAO y la OMS, fijan límites máximos específicos para estos contaminantes en el huevo[1]. Según el organismo, esa falta de límites plantea «un desafío para la evaluación del riesgo» y para diseñar estrategias de vigilancia[1].
Por eso el trabajo siguió dos criterios. En el alimento balanceado, los resultados se evaluaron frente a los límites de referencia europeos. En el huevo, el objetivo fue llegar a niveles de detección «lo más bajos posible», para tener información útil en futuros monitoreos[1]. La nota no publica esos niveles de detección ni resultados de muestras analizadas, por lo que no informa si se encontraron micotoxinas en los huevos o en el alimento balanceado que se producen en el país.
Según el SENASA, los datos que se obtengan servirán para describir la situación, identificar qué hace falta vigilar y aportar evidencia técnica para evaluar «eventuales medidas de gestión del riesgo»[1]. El organismo no anunció controles, muestreos obligatorios ni cambios en las exigencias para quienes fabrican alimento balanceado o producen huevos.

Lo que falta
Durante el desarrollo, el equipo trabajó en la preparación de las muestras, con las etapas de extracción y purificación de los compuestos. También hizo estudios preliminares de tres propiedades del método: repetibilidad (si da el mismo resultado cuando se repite una medición), linealidad (si la respuesta del equipo es proporcional a la cantidad de toxina) y selectividad (si distingue cada toxina de las demás sustancias de la muestra)[1].
La validación es la etapa que establece formalmente el desempeño del método en las condiciones en que se usará. El SENASA indicó que, una vez completada, permitirá «determinar su aptitud para incorporarse a las actividades analíticas correspondientes»[1]. La nota no da una fecha para terminarla y dice que «el proyecto continúa vigente».
El trabajo se presentó en formato póster, con el título «Desarrollo y verificación de un método de micotoxinas en alimento balanceado y huevo de gallina por LC-MS/MS». La presentación fue en el IX Simposio Latinoamericano y el VI Simposio Argentino de Inocuidad Alimentaria, que se hicieron en simultáneo en la sede de la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero[1].
Fuentes
- SENASA (argentina.gob.ar). «Desarrollo metodológico en laboratorio para detectar micotoxinas en alimentos para aves y en huevos». 2026-11-04. argentina.gob.ar