Entraron 214 máquinas agrícolas usadas en lo que va de 2026, contra 61 un año antes, y el SENASA intensificó los controles en Zárate
El organismo exige que los equipos lleguen limpios, sin tierra ni restos vegetales, con tratamiento cuarentenario y certificado del país de origen. La mayoría viene de los Estados Unidos y la Unión Europea.

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) informó que en lo que va de 2026 ingresaron al país 214 maquinarias agrícolas usadas, contra 61 fiscalizadas en el mismo período de 2025: unas 3,5 veces la cifra de 2025. El organismo dijo que por ese aumento crecieron las inspecciones y los controles fitosanitarios en la terminal portuaria de Zárate, por donde entran los equipos, y que el objetivo es evitar que se introduzcan o se diseminen plagas en el país.[1]
Según el comunicado, publicado el 3 de noviembre, las máquinas llegan sobre todo desde los Estados Unidos y la Unión Europea. El personal del Centro Regional Buenos Aires Norte del SENASA hace inspecciones documentales y físicas de cada equipo.[1]
Qué se exige para que entre una máquina usada
Los controles verifican que se cumpla la Autorización Fitosanitaria de Importación (AFIDI). Según el SENASA, esa autorización tiene cuatro condiciones: que la máquina haya tenido una limpieza externa e interna; que esté libre de suelo, restos vegetales y plagas; que haya pasado por uno de los tratamientos cuarentenarios aprobados por la Argentina, y que tenga un certificado fitosanitario emitido por la autoridad del país de origen.[1]

El comunicado no informa la fecha de corte de las cifras, cuántas máquinas fueron rechazadas o tratadas de nuevo en el puerto, ni si se detectaron plagas. Tampoco explica por qué usa verbos distintos para cada año: las 214 de 2026 «han ingresado», mientras que las 61 de 2025 son las que «se habían fiscalizado».[1]
El cambio de reglas de 2025
El aumento llega después de que el Gobierno flexibilizara la importación de bienes usados. El Decreto 273/2025, publicado en el Boletín Oficial el 16 de abril de 2025 y vigente desde el día siguiente, eliminó el Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU) como requisito previo y lo reemplazó por una declaración jurada del importador en el Sistema Informático Malvina de la Aduana. Según los considerandos del decreto, para emitir el CIBU había que comprobar que la importación no afectara a los fabricantes locales de bienes similares, y el trámite implicaba «tiempos excesivos de gestión, costos e intermediarios».[2]
El régimen abarca los bienes usados de los capítulos 84 a 90 de la nomenclatura arancelaria, donde están las cosechadoras, los tractores y la mayoría de los implementos agrícolas. Estos bienes pagan un derecho de importación igual al doble del derecho de importación extrazona, con un tope de 35%. El artículo 3 del decreto establece que la importación no exime al importador del «estricto cumplimiento de las normas actuales de control sanitario». Las inspecciones del SENASA se hacen dentro de ese marco.[2]
Como el decreto rige desde el 17 de abril de 2025, los primeros tres meses y medio del período de 2025 con el que compara el SENASA se rigieron todavía por el régimen anterior.[2]
Qué muestran las ventas de las empresas del sector
La cifra del SENASA cubre solo máquinas usadas que se importan. El dato oficial más reciente sobre el mercado en su conjunto es el informe de la industria de maquinaria agrícola del INDEC sobre el segundo trimestre de 2026, publicado el 28 de agosto. El informe se elabora con un panel de más de 40 empresas que venden equipos de fabricación propia e importados, y no separa las máquinas nuevas de las usadas.[3]
En ese trimestre, las ventas de tractores importados subieron 31,3% interanual, a 419 unidades, y las de tractores nacionales cayeron 34,2%, a 1.048. Así, los importados pasaron de alrededor de 17% de los tractores vendidos en el segundo trimestre de 2025 a 29% en el de 2026. En las cosechadoras bajaron los dos orígenes: las importadas cayeron 45,5%, a 36 unidades, y las nacionales 15,4%, a 193. En implementos, las ventas de importados subieron 18,2% (331 unidades) y las de nacionales, 8,2% (1.934).[3]
El sector facturó $ 803.126,1 millones en el trimestre, 8,0% más que un año antes en pesos corrientes, sin descontar la inflación. Las sembradoras fueron las que más crecieron, con una suba de 26,8% en la facturación, aunque el INDEC no informa su apertura por origen para resguardar el secreto estadístico. El precio promedio de un tractor importado fue de $ 211,5 millones, contra $ 157,7 millones el de uno nacional.[3]
Fuentes
- SENASA (Argentina.gob.ar). «Argentina fortalece protección fitosanitaria ante el crecimiento del ingreso de maquinaria agrícola usada». 2026-11-03. argentina.gob.ar
- Boletín Oficial de la República Argentina. «Decreto 273/2025 (DECTO-2025-273-APN-PTE). Nomenclatura del Comercio Exterior. Bienes usados». 2025-04-16. boletinoficial.gob.ar
- INDEC. «Informe de la industria de maquinaria agrícola. Segundo trimestre de 2026 (Informes técnicos, vol. 10, n.º 212)». 2026-08-28. indec.gob.ar